Gourmet
- Notas
Los
Vascos un creciente prestigio
Nos
dice Palmira Oyanguren M. en su columna Kosmopolita de Eskonews
que "pocos viñedos
son tan antiguos como lo que ocupan actualmente la Viña
Los Vascos. Ya en 1750, Miguel Echenique, había
plantado vides en la región de Colchagua. Se trata de una
de las familias fundadoras de la tradición vitivinícola
chilena y ese sello determinará de manera inconfundible
tanto el espíritu y el estilo de la viña, como la
calidad de sus vinos. Si bien las siguientes generaciones explotaron
las vides en esta tierra del Valle Central, sólo sería
con los actuales propietarios cuando alcanzarían la reconocida
excelencia que ostentan actualmente. Jorge Eyzaguirre y María
Ignacia Echenique, a partir de 1978, imprimen a la viña
un nuevo impulso modernizador, orientado específicamente
a la obtención de vinos finos. Ya en 1987 los vinos de la
Viña Los Vascos, se encuentran en los mercados internacionales
alcanzando un creciente prestigio."
Recientemente
dentro del marco del IIIsalón internacional de gastronomía 2004,
celebrado del 21 al 24 de octubre en caracas, tuvimos la oportunidad
de conversar con Marco Puyo gerente de producción y uno de los
enólogos de la viña los Vascos. Nos explicaba que Viña
Los Vascos,es socia de Domaines Barons Rothschild (Chateau Lafite-Rothschild)
de Francia, y exporta a los Estados Unidos, Europa, países
Asiáticos, Sudamérica
y México casi la totalidad de su producción
de dos millones de botellas anuales.
A
continuacion el siguiente artículo de Ana
María Barahona A. para
Chile Vinos.com nos
explica detalladamente el sentir de esta viña.
"Los
Vascos en su mejor momento"
Es
miércoles en Peralillo, en pleno corazón de Colchagüa.
Luego de recoger a Ricardo Grellet que por esos días realizaba
capacitaciones en la zona, nos dirigimos a recorrer una pequeña
parte de las 4.000 hectáreas con que hoy cuenta Los Vascos,
de las cuales sólo 650 hectáreas están plantadas
con viñedos y gran parte de ellas con Cabernet Sauvignon.
Los enólogos Marco Puyó y Marcelo Gallardo con dos
y cuatro años en la viña, respectivamente, nos demuestran
durante toda nuestra visita que las cosas se están haciendo
bien y que han conseguido armonizar criterios y armar equipo.
Como
todo trabajo que se precie, Puyó encamina las ruedas
de su camioneta hacia algunos de los rincones del viñedo.
El día nos acompaña. Hay diferentes trabajos de poda,
como acota Ricardo, mientras nos estacionamos en el mirador con una
de las mejores vistas de todo el campo. Es este lugar el que elige
Puyó para adelantarnos una primera novedad: la plantación
en laderas y en la cima del pequeño cerro con nuevas plantaciones
de Syrah, que se unirán a los próximos meses a las
7.5 hectáreas de este cepa estrella colchagüina que,
en un principio, fueron miradas a regañadientes por los ejecutivos
de Los Vascos que se mostraban satisfechos con el desarrollo del
casi exclusivo Cabernet Sauvignon como cepa tinta, y aunque la cepa
bordolesa per se sigue y seguirá siendo reina indiscutida,
el equipo enológico maneja algunas variables como el Carmenère
que tendrá su primera cosecha el 2005 y las seis hectáreas
de Malbec que ya están en producción.
Aunque
el sueño de Puyó sería tener vinos mono-varietales
con estas cepas, hoy se muestra satisfecho con el ingreso a su Gran
Reserva. De hecho el 2003 no será por primera vez 100% CS,
sino que tendrá algo de Carmenère. En los años
sucesivos, debería notarse el ingreso del Syrah y el Malbec. "La
verdad es que no puedo quejarme, porque los dueños franceses
han tenido una enorme apertura para escuchar nuestros proyectos y
apoyarnos cuando les damos buenas razones", diec el enólogo
jefe de Los Vascos.
El
convencimiento, en todo caso, pasa por ellos mismos, al darse cuenta
del enorme potencial con que cuentan. Como las
hectáreas
de "Los Frailes", parcelas donde se obtiene la médula
de Le Dix pero que ha ido seleccionando de tal manera, hasta decidir
casi por hileras qué entrará y no a la mezcla final
del vino más importante de la bodega.
Vinos comerciales y proyectos
En
la inmaculada sala de degustación de Los Vascos, están
los cinco vinos "comerciales" de la viña (sin contar
a Le Dix, cuya vertical se reproducirá muy pronto en estas
páginas por Ricardo Grellet). Desde el sorprende Sauvignon
Blanc 2004 hasta el Gran Reserva 2002.
Casablanca
fue el lugar escogido por Puyó y Gallardo para
darle un nuevo estilo a sus dos vinos blancos. El Sauvignon Blanc
2004 es lejor el mejor que le hemos probado a esta bodega. Muy llamativo,
cercano al estilo herbáceo, pero sin perder la gracia de la
mineralidad ni de los frutos blancos. Sabroso y muy jugoso. Un excelente
vino a su precio. En el caso del Chardonnay 2004 la ecuación
no es del todo perfecta, pero sin caer en los defectos, sólo
que la madurez controlada de su fruta, su rica acidez se pierden
en una boca más bien floja, sin mucho nervio.
Los
Rosé no son el fuerte de Chile, ni menos su carta de
presentación pero en el caso de Los Vascos es un importante
nicho en el mercado nórdico por eso su hincapié en
mejorar la calidad de este vino a base de Cabernet Sauvignon y que
hoy se encuentra en el mercado con su cosecha 2004. Su elaboración
proviene de la maceración en prensa y de buena parte de los "sangrados" del
Cabernet reserva. Aquí hay fruta roja del tipo frutilla,
muy fresco y con una destacable acidez.
En
los Cabernets está la mayor prueba de consistencia de
Los Vascos. En su Cabernet Sauvignon 2003 hay una fruta honesta,
muy colchagüina en su tipicidad de frutos como cereza, algo
de chocolate bitter, y cassis. Aunque su tanino está presente,
la boca destaca por su su frescura, por su amabilidad sin perder
gracia ni estructura. Rico vino para la semana.
En
el caso del Grande Reserve 2002, la mezcla de Cabernet Sauvignon
estuvo 12 meses en barricas pero su presencia,
en nuestra opinión,
está muy bien ensamblada con la fruta. Están los frutos
rojos, algo de cacao, cassis, en una conjunción bastante elegante.
Se vuelve a repetir la boca jugosa, en un fondo de muy buena estructura
tánica.
Pero
la buena impresión no terminó ahí. Un
par de horas después, y en la silente cava de la casa de huéspedes,
Puyó y Gallardo desenmascaron su mayor secreto. Una pequeña
partida de botellas de Syrah, Malbec y Carmenère...y una mezcla
de las tres, más la médula del Cabernet Sauvignon.
Todos del 2003, año en que ambos tuvieron el control total
de lo que estaba pasando en el viñedo y la bodega. Nos imaginamos
que por ahí van sus caras de emoción ante esta degustación.
Sólo el Malbec es propio, mientras que el Carmenère
y Syrah fueron comprados a productores de El Huique y Población,
respectivamente. Aunque el destino de estos vinos sólo tiene
seguro lo dicho en párrafos anteriores, los ojos de los enólogos
dejan entrever la esperanza de un presentación más
estelar. Quizás a la venta para un grupo exclusivo, o quizás
sólo para el consumo de la casa oficial. Y aunque el trabajo
en la fruta se nota muy respetuoso en todos, es en el Malbec y la
mezcla donde vemos los mejores resultados. Donde hay concentración
y ciertos tintes elegantes. Muy al estilo Los Vascos. Perdón,
el nuevo estilo de Los Vascos. Ana María Barahona A. / Septiembre
20, 2004