Gourmet
- Notas
Carmenére
La
Carmenére es una cepa para vinos tintos que desapareció
en Burdeos (Francia) y renació oficialmente en Chile entre
1996 y 1998. Esas dos últimas fechas marcan el reconocimiento
de la Carmenére como una uva distinta a la Merlot con la
cual se la con-fundía y mezclaba, y el etiquetado bajo el
nombre Carmenére del vino varietal chileno elaborado con
esta cepa.
“En Burdeos solía considerarse a la Carmenére
tan buena como la Cabernet, pero a diferencia de ésta última,
mostraba una productividad irregular cuando era injertada, por lo
que en siglo XX se descartó progresivamente” afirman
sobre el tema, los especialistas británicos Oz Clarke y Margaret
Rand, al explicar el fenómeno
El Carmenére
de Castillo de Molina es pues la novedad de un
vino con personalidad e historia propia, que en aromas y
bouquet se diferencia marcadamente de las otras grandes cepas
francesas del vino tinto, como lo son Cabernet, Merlot, Pinot
Noir y Syrah.
La calidad del nuevo producto y el sentido de novedad que
tiene la botella se percibió de inmediato en el mercado venezolano con los dos primeros
embarques recibidos a mediados de año en el país, al punto que
debieron ser complementados por otros dos antes de que finalizara el año.
El Carmenére
de Castillo de Molina posee en cata una sensación
intensa de especias, en las que asoman suavemente los aromas de
pimentón verde característico de esta varie-dad y
trazas de tostado, vainilla y humo proveniente del envejecimiento
del vino en ba-rricas durante 12 meses. La elegante reserva de
la marca es una cuvée enriquecida con 15% de la cepa cabernet.
Provenientes
de una zona de lomas suaves con suelos aluvionales en los viñedos
de Molina, ubicados en el Valle de Lontué, las uvas Carmenére
son sometidas primero a una maceración pre-fermentativa
para extraer suavemente color y aromas. Posteriormente en Viña
San Pedro se las somete a una maceración post-fermentativa
de tres semanas para consolidar su sabor antes de desarrollar su
cuerpo envejeciendo durante un año 80% en barricas tradicionales
y 20% en barricas nuevas de roble francés. El retrogusto
logrado con este proceso de vinificación es largo, con grato
recuerdo para el consumidor.