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Temperaturas
a las cuales servir el vino
En
Europa y en otros países tomadores de vino, Francia especialmente,
es donde la experiencia de siglos ha llevado a establecer la temperatura
mas apropiada a la que debe servirse cada tipo de vino.
Recordemos de paso que en esos países donde hay inviernos
rigurosos con nevadas y heladas, la tierra llega, o casi, a congelarse
en invierno, manteniéndose fría hasta el siguiente
invierno.
Por eso los sótanos donde se guardan los vinos, son muy fríos,
entre 11 y 13 grados centígrados, a diferencia del trópico
donde la tierra y por consiguiente los sótanos se mantienen
calientes.
Así mismo la temperatura ambiente de las habitaciones interiores
en la mayor parte del año, es mas fría en el primer
caso, unos 17 grados centígrados, que en el segundo caso,
de unos 22 a 25 grados.
De allí el viejo mito, que todavía dura: " los
vinos rojos deben ser "chambrés", es decir llevados
a la temperatura del cuarto y los blancos "helados". Lo
que es cierto en parte, dependiendo donde se esté.
En el caso de los vinos rojos que para que desarrollen plenamente
sus aromas conviene servirlos a 17 ó 18 grados, habrá
que enfriarlos un poco en el trópico y calentarlos en los
países fríos en general, dependiendo de las condiciones
en cada caso.
Para apreciar mejor y especialmente sus diferencias, no todos los
vinos deben tomarse a la misma temperatura, mas bien, cada tipo
tiene una temperatura apropiada a la que se aprecian mejor sus cualidades.
Los vinos blancos jóvenes y los mas frutosos, se degustan
mejor, precisamente para disfrutar su frescura, entre 8° y 9°.
Es el caso del muscadet, el sancerre, la champaña brut sin
añada, etc.
Los vinos blancos mas complejos como los de Borgoña, entre-deux-meres,
champaña milesimé o de añada, etc. asi como
los vinos rosados mas sencillos, conviene servirlos entre 10°
y 11°.
Los rosados mas complejos, los claretes bordeleses y la champaña
rosada, pueden aceptar un grado más.
En cuanto a los vinos tintos jóvenes, en los cuales el frío
no impedirá sentir la fruta, pueden servirse a 14° a
15°, en cambio los tintos mas complejos y mas viejos, aceptarán
2° más.
Es bueno tener en cuenta que el vino aumenta de temperatura en la
copa unos 2° en 10 minutos, que sería la temperatura
a la que se beberá el vino.
En nuestro país donde la temperatura de la habitación
esta en general entre 22° y 25°, el vino tinto debe enfiarse
un poco, nunca en el congelador o en la nevera que le produciría
un choque térmico. Puede ser simplemente en un envase con
agua y unos cubos de hielo, suficientes para enfriarlos y mantenerlos
a unos 17° a 18°.
No he tenido la experiencia, pero se dice que poner la botella sobre
un ladrillo o pieza de arcilla que se haya sumergido previamente
en agua helada por unos 15 minutos, podrá conservar, por
efectos de la evaporación, el vino a una buena temperatura
mientras se consume.
Es el mismo principio que se utilizaba entre nosotros cuando no
teníamos refrigeración, de mantener el agua para beber
en una "pimpina", especie de jarra o botella de arcilla
y el envase de arcilla cocida que recogía el agua filtrada
en los tinajeros o filtros de piedra porosa que había en
nuestros hogares. Tomado de Armando Scanone (www.elplacerdecomer.com)