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En Venezuela y el Mundo...


William Ospina, ganador del XVI Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos
William Ospina estaba a punto de presentar la novela EL PAÍS DE LA CANELA en España cuando se enteró de la gran noticia, se acababa de alzar con el premio de la XVU edición del Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos, dotado con 100.000 euros o su equivalente en moneda nacional.
Nacido en Padua (Tolima, Colombia, 1954), el también poeta y ensayista, considerado como uno de los representantes de la generación posterior al boom latinoamericano, y simpatizante del Polo Democrático -el mayor partido de la izquierda colombiana- cuenta que ni siquiera había escuchado la polémica que ha rondado durante meses en torno al supuesto sesgo del jurado.
La primera novela la escribí entre 1999 y 2005, comencé hace diez años la trilogía, y luego ésta entre 2005 y 2007. Estuve leyendo durante mucho tiempo a un gran poeta de nuestra tierra que es Juan de Castellanos, el primer gran poeta americano en lengua española, precisamente a través de una edición venezolana de los versos de Castellanos. Me interesó tanto todo lo que contaba sobre la Conquista de América y lo que ocurrió entonces, que cuando terminé de escribir mi libro LAS AURORAS DE SANGRE (1999) sobre Juan de Castellanos dije: "Bueno, yo quiero vivir esta historia, no quiero más reflexiones en ensayos, sino tratar de vivirlas en el lenguaje". Y me propuse contar la historia de los primeros viajes por el río Amazonas.
Es una novela que tiene que ver con la Historia, que trata de reconstruir los hechos que ocurrieron realmente. Yo sólo trato de contar lo que ocurrió porque me parece que es muy importante que sepamos en América Latina que esas historias ocurrieron y que no son invenciones de un novelista: todo eso que parece fantástico, que parece maravilloso, en realidad ocurrió. Por eso me propuse la trilogía.
Leyendo a Juan de Castellanos quedé deslumbrado y sentí que la literatura contemporánea podría emprender la reconstrucción de algunos de sus episodios. En algunos momentos, tanto en URSÚA (la primera de la trilogía) como en EL PAÍS DE LA CANELA, aparece y fue amigo de Pedro de Ursúa, uno de los protagonistas.
La verdad es que la literatura latinoamericana en los últimos 50 años estuvo siempre muy interesada en la naturaleza, la interrogación del mundo americano, el mestizaje. Ya en lo

s tiempos de Rómulo Gallegos era un tema importante no sólo de la literatura sino de la interpretación de la sociedad y de la búsqueda de sus funciones para nuestros países.


 

Polar Music Prize 2009 para el maestro Abreu
El compositor y director de orquesta José Antonio Abreu fue galardonado con el Polar Music Prize 2009, informaron los organizadores suecos del premio. Los premiados obtendrán un millón de coronas (122.000 dólares, 92.000 euros) cada uno y recibirán el premio de manos del rey Carlos Gustavo de Suecia, en una ceremonia que se celebrará el 31 de agosto en Estocolmo.
El jurado premió a Abreu, economista y compositor, por haber creado la red musical El Sistema Nacional de Orquestas. Establecida en 1979, esta red, también conocida como Fesnojiv, incluye a unas 30 orquestas profesionales y más de 300.000 jóvenes participan en sus escuelas y programas.
“Llevado por una visión de que el mundo de la música clásica puede mejorar las vidas de los niños de Venezuela, creó la red de música El Sistema, que ha dado a cientos de miles las herramientas para salir de la pobreza”, afirmó el jurado. “Sus logros nos demuestran lo que es posible cuando la música se convierte en terreno común y por consecuencia en parte de la vida diaria de la gente”, agregó.
El músico británico Peter Gabriel, también galardonado, fue recompensado por su innovación en el terreno musical. “Como compositor, artista y persona, Peter Gabriel no sólo ha tenido una influencia significativa en el desarrollo de la música popular, sino que ha redefinido el propio concepto”, afirmó el jurado.
El Polar Music Prize fue fundado en 1989 por el difundo Stig Anderson, editor, escritor y mánager de la leyenda sueca del pop ABBA.

 

La Orquesta Sinfónica regresó a Washington 14 años después
Gustavo Dudamel
-y una veintena de músicos- volvieron al mismo escenario, el Kennedy Center, que ahora les parecía más pequeño que en sus recuerdos de hace catorce años.
Dirigió a 180 músicos de la Orquesta Sinfónica de la Juventud Venezolana, probablemente frente a 2.400 almas tan serias como hace 14 años. Pero no pasó mucho tiempo antes de que llegara la recompensa de los aplausos. Al terminar la primera obra, Daphne y Chloe de Maurice Ravel, la mayoría aplaudió discretamente.
El concertino -violín- Alejandro Carreño y la destacada flautista Katherine Rivas recibieron sus propias ovaciones.
El repertorio continuó con SANTA CRUZ DE PACAIRIGUA del maestro venezolano Evencio Castellanos. Una interpretación impecable que mostró al publico parte de la tradición musical venezolana. Los aplausos empezaban a tomar fuerza y eran cada vez menos tímidos. El público se levanto para seguir la ovación.
El repertorio cerró con La Consagración de la Primavera de Igor Stravinsky. Para entonces la audiencia estaba rendida a los pies de la Orquesta. La euforia llegó al clímax con el bis: West Side Story (mambo) de Leonard Bernstein. Las luces se apagaron y cuando se encendieron de nuevo los músicos tenían puesta la chaqueta con el tricolor nacional.
El punto final sonó a Malambo del argentino Alberto Ginastera. No quedaba ninguna persona en su asiento. Dudamel tuvo tiempo de entrar y salir varias veces. Como ya es costumbre, los jóvenes lanzaron al publico sus chaquetas. Afuera, un contingente de fanáticos esperaba autógrafos.
Adentro, en su camerino, Gustavo Dudamel recibía docenas de felicitaciones. Los aplausos no cesaban pero esta vez en forma de palabras: "Venimos de Toronto a conocerte", se escuchaba en la sala, una de las tantas personas que viajaron hasta por 10 horas para presenciar el concierto.
Al día siguiente en la sesión de la Organización de Estados Americanos, en su sede en Washington, fue especial. No sólo porque se reconoció la labor y trayectoria del maestro José Antonio Abreu y el Sistema Nacional de Orquestas sino porque los embajadores e invitados tuvieron la oportunidad de escuchar al Ensamble de Metales de Venezuela, dirigido por Gustavo Dudamel. Una sesión solemne en la que varios embajadores felicitaron los logros que a lo largo de 34 años ha tenido el Sistema.
En su intervención, Abreu recalcó el apoyo que siempre ofreció la OEA a las orquestas, así como la importancia de la formación musical en niños de bajos recursos económicos: "La pobreza material ha sido sustituida por la riqueza espiritual", puntualizó en un emotivo discurso, antes de dar paso al concierto. Un repertorio fascinante que dejó sin palabras a más de uno.
Inició con Música para la Realeza de Georg Haendel y siguió con Gran Fanfarria, del joven compositor venezolano Giancarlo Castro D'Addona (1980), quien también es músico del Ensamble. El talento de los músicos se lució con esta pieza. Le siguió La llegada de la Reina Sheba de Haendel y La Gran Marcha para Aída de Giuseppe Verdi.
Una emocionante interpretación que hizo poner de pie a los asistentes. José Miguel Insulza, secretario general de la OEA, quien minutos antes había alabado los éxitos del Maestro Abreu, no disimulaba todo lo que estaba disfrutando el concierto.
Otro músico del Ensamble, Félix Mendoza, mostró parte de la riqueza musical del país: su obra incluye, además de la percusión de orquesta, instrumentos afrovenezolanos como tambor cumaco, chiquere, culo e' puya y guarura. Los músicos no sólo se expresaron con sus instrumentos, también se levantaron de sus asientos, las trompetas bajaron del escenario, aplaudieron y bailaron.
Todo sin perder por un segundo el hilo de la interpretación. El concierto, de una hora, culmino con la interpretación de Alma Llanera de Pedro Elías Gutiérrez. Hasta el embajador de Chile tarareo la pieza y no hubo quien no se emocionara. Los aplausos, una vez más.


Edicson Ruiz solista en Florencia
El contrabajista venezolano Edicson Ruiz, primer instrumentista latinoamericano que integra la prestigiosa Filarmónica de Berlín, se exhibió como solista en un concierto en Florencia. El venezolano estuvo acompañado por el complejo orquestal de Toscana dirigido por Luca Pfaff.
A los 24 años, Ruiz es el máximo ejemplo del valor de la experiencia de José Antonio Abreu, creador de un centenar de orquestas juveniles en toda América Latina en el exitoso intento de desviar de una vida de marginación, pobreza y delincuencia a una multitud de jóvenes del subcontinente.
El diario La Repubblica dedica a Ruiz media página de su edición regional para Toscana destacando la asombrosa carrera de este músico que a los 16 años es admitido entre los prestigiosos Filarmoniker de Berlín mientras aún seguía el curso de perfeccionamiento de la Academia Karajan. "Fue mi maestro de curso quien me sugirió que me presentara a concurso viendo mis grandes progresos en el instrumento -declara Ruiz al diario- y para mi sorpresa me tomaron a pesar de mi corta edad".
No fue fácil para el joven instrumentista amoldarse "a una carrera en la más gloriosa y aristocrática orquesta del mundo. Me sentía como un pez fuera del agua pero repentinamente, durante un ensayo, algo cambió en mí y me dí cuenta que finalmente pertenecía a ese fenomenal engranaje musical".
Hoy Ruiz es "feliz de colaborar con nuestro director, Sir Simon Rattle, difundiendo la música clásica en las escuelas berlinesas con estudiantes poco más jóvenes que yo".
El contrabajista venezolano no cesa de agradecer a su madre "que me haya sacado de la calle para inscribirme en los cursos de la Academia creada hace treinta años por Abreu.
"Hoy en Venezuela existen 172 orquestas juveniles con más de dos mil instrumentistas y el experimento de Abreu es apreciado en todo el mundo por directores prestigiosos como el mismo Rattle o Claudio Abbado" que dos meses por año viaja a Caracas para dirigir algunas de estas orquestas.
Edicson Ruiz fue el aplaudido solista del concierto en fa sostenido menor de Giovanni Bottesini, un virtuoso italiano del instrumento que en el siglo XIX fue bautizado como el Paganini del contrabajo.

 

Venezuela en la 53ª Bienal de Venecia
El proyecto Mundos en proceso representará a Venezuela en la 53ª Exposición Internacional de Arte de Venecia. Propone un modelo reinterpretativo de la producción artística entendida como estrategia de construcción expresiva de la realidad en continuo desarrollo y toma como referencia a los consagrados creadores venezolanos Claudio Perna, Antonieta Sosa y Alejandro Otero, además de algunos artistas representantes de la modernidad universal. El proyecto fue organizado por el Ministerio del Poder Popular para la Cultura, a través de la Fundación Museos Nacionales.
El legado artístico de Claudio Perna, pionero del arte conceptual venezolano, es tomado por Daniel Medina en Nuevos mapas sociales, donde entabla un diálogo generacional con el renombrado creador y a partir de su serie de mapas intervenidos ambos coinciden en interrogar el trazado político de la noción de territorialidad y abordan los procesos de recomposición/resemantización de las imágenes. En esta experiencia participan, además, la antropóloga venezolana Gabriela Croes y el antropólogo español Antonio Pérez.
Por su parte, el quehacer artístico de Antonieta Sosa: precursora en el desarrollo del planteamiento de la creación como proceso, la inclusión del cuerpo y la biografía personal en la realización de la obra de arte, impulsó a la novel artista Bernardita Rakos a articular Cartografías de la intimidad.
En la misma, Rakos dialoga con la obra de Sosa al restituir el valor de los espacios domésticos, dando paso al discurso de la intimidad y lo privado en la representación del espacio.
Entretanto, Nueva naturaleza es organizada por Magdalena Fernández a partir de una revisión del legado de la modernidad -específicamente los problemas vinculados con el desarrollo de la abstracción geométrica- a través de representantes como Alejandro Otero, Mondrian y Malevich Fernández interviene, por medio del video, estructuras sobre las que levanta el lenguaje abstracto, creando nuevas relaciones entre el rigor de la racionalidad formal, la fuerza orgánica y expresiva de los sonidos y la contundente espacialidad del paisaje venezolano. Su obra explora la creación de nuevas realidades, bajo un trazado estructural que fluye, compone y descompone la naturaleza.
El discurso expositivo de Mundos en proceso explora nociones de identidad, inclusión, diversidad y participación, desplegando tres líneas, y transciende mucho más allá de lo artístico al incorporar la antropología en esta oportunidad. Se caracteriza también por poseer un talante contemporáneo pero que toma la cultura como un proceso abierto que incluye no sólo las bellas artes sino, además, la creación de los pueblos y la participación colectiva. Se une al proyecto el Colectivo Todos somos creadores, un grupo formado por activadores y comunicadores del arte que desplegarán un evento participativo en el que el público visitante de la Bienal de Venecia construirá sus propias cartografías. Detalles de la Bienal de Venecia
La 53ª Bienal Internacional de Arte de Venecia, que este año lleva por título Fare Mondi (Hacer Mundos) estará abierta al público desde el 7 de junio y podrá ser visitada hasta el 22 de noviembre de 2009.
Jacqueline Rousset participa como Comisaria y María Luz Cárdenas como Comisaria delegada. El pabellón de Venezuela es uno de los espacios mejor ubicados entre los que poseen los países latinoamericanos y fue diseñado, en 1956, por el célebre arquitecto veneciano Carlo Scarpa. Está ubicado en los Giardini di Castello.

 


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